PISA 2025: qué hicieron distinto otros países y dónde pierde foco Ecuador
El Salvador, Filipinas y Vietnam muestran trayectorias distintas, pero comparten una apuesta por priorizar aprendizajes fundamentales, formación docente y políticas sostenidas. Ecuador también ha aplicado reformas, aunque con cambios de rumbo y poca evidencia pública sobre su impacto.

LO QUE DEBES SABER:
- Frente a su última participación en PISA, en 2017, Ecuador bajó de 377 a 366 puntos en matemáticas, de 409 a 385 en lectura y de 399 a 393 en ciencias. En 2025, solo el 20% de los estudiantes ecuatorianos alcanzó al menos el nivel básico de desempeño en matemáticas; en lectura y ciencias, la cifra fue de aproximadamente 40%.
- El Salvador mejoró en ciencias frente a 2022 y mantuvo resultados similares en matemáticas y lectura, mientras amplió la participación de adolescentes en el sistema educativo.
- Filipinas mejoró en matemáticas, lectura y ciencias frente a 2018 y 2022, aunque sus resultados absolutos siguen siendo bajos. Vietnam mantiene niveles de aprendizaje altos, pero la OCDE no compara directamente sus resultados de 2025 con ediciones anteriores por un cambio en el formato de la prueba.
Los resultados de PISA 2025 muestran un retroceso generalizado en los aprendizajes, pero no todos los países siguieron la misma trayectoria. Mientras Ecuador obtuvo resultados inferiores a los de su última participación en matemáticas, lectura y ciencias, El Salvador mejoró en ciencias, Filipinas avanzó en las tres áreas y Vietnam volvió a mostrar niveles de aprendizaje altos para su nivel de desarrollo. ¿Qué hicieron distinto?
El Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) es una evaluación que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) aplica a estudiantes de 15 años. No mide únicamente si memorizaron contenidos, sino su capacidad para utilizar lo aprendido en ciencias, lectura y matemáticas para resolver problemas. En 2025 participaron 91 países y economías y, por primera vez, la prueba incluyó un componente sobre aprendizaje en el mundo digital.
Matemáticas y lectura se encuentran entre los promedios más bajos registrados por la OCDE, en un contexto marcado por la pandemia, el cierre de escuelas y las dificultades para recuperar aprendizajes.
Ecuador está lejos de los niveles esperados
Un puntaje menor a 410 puntos significa que el estudiante no alcanza el nivel básico. Con ese umbral, solo el 20% de los estudiantes ecuatorianos de 15 años alcanzó el nivel básico en matemáticas; en lectura y ciencias, la cifra fue de aproximadamente 40%.
Frente a la última vez que Ecuador participó en una prueba de este tipo, en 2017, el retroceso fue de:
- Matemáticas: de 377 a 366 puntos.
- Lectura: de 409 a 385 puntos.
- Ciencias: de 399 a 393 puntos.
Según la OCDE, en la última década Ecuador fue uno de seis países —junto con Camboya, El Salvador, Líbano, Marruecos y Paraguay— donde más aumentó la proporción de jóvenes de 15 años representados por PISA, con incrementos de entre 11 y 24 puntos porcentuales. Esto significa que hoy la evaluación representa a una proporción mayor de adolescentes que antes estaban fuera del sistema educativo. La OCDE señala que esta expansión debe tomarse en cuenta al interpretar la evolución de los puntajes de Ecuador.
El Salvador: mejorar mientras amplía el acceso
Desde 2019, El Salvador impulsa Mi Nueva Escuela, una estrategia que combina infraestructura, currículo, tecnología, formación docente y atención a la primera infancia. A esto se suma Crecer Juntos, una política iniciada en 2020 para fortalecer el desarrollo y aprendizaje desde los primeros años.
En los últimos años, el sistema también ha puesto mayor énfasis en los aprendizajes fundamentales y en la recuperación de estudiantes con rezagos. La lógica es concentrar recursos, tiempo de clase y acompañamiento docente en áreas como matemáticas y lengua, en lugar de dispersar esfuerzos en múltiples objetivos.
María Brown, exministra de Educación de Ecuador y directora ejecutiva de la Fundación CRISFE, considera que ese foco es una de las claves para leer el caso salvadoreño. Cuando un sistema define pocas prioridades, explica, puede alinear hacia ellas la formación docente, las herramientas pedagógicas y el tiempo disponible en el aula.
Aun con esa mejora, El Salvador sigue teniendo un desempeño bajo: sus resultados no permiten hablar de una transformación educativa, aunque sí muestran avances puntuales mientras el sistema incorpora a más estudiantes.
Filipinas: recuperar desde uno de los puntos más bajos
Filipinas presenta una trayectoria similar, aunque partiendo de resultados todavía más bajos. En 2025, el 21% de sus estudiantes alcanzó el nivel básico en matemáticas, el 31% en lectura y el 32% en ciencias.
Aun así, mejoró en las tres áreas frente a 2018 y 2022. En Filipinas, cada vez menos estudiantes se quedan por debajo del nivel básico: la caída fue de 11 puntos en lectura y 10 en ciencias desde 2018.
El país respondió a la pérdida de aprendizajes con una agenda de recuperación.
- Una de sus principales reformas es MATATAG, que busca reducir la carga curricular y concentrarse en competencias fundamentales.
- También aprobó el programa ARAL, que establece tutorías y recuperación para estudiantes que no alcanzan los aprendizajes esperados.
Hay, sin embargo, una precaución: estas reformas comenzaron demasiado tarde para explicar por sí solas los resultados de PISA 2025. La mejora filipina, por tanto, no puede atribuirse únicamente a estas reformas recientes. Parte de la recuperación comenzó antes, después de los bajos resultados de PISA 2018 y del impacto de la pandemia. MATATAG y ARAL muestran más bien que el país decidió institucionalizar una agenda de recuperación y concentrarla en aprendizajes fundamentales, tutorías y reducción del rezago.
Las condiciones de enseñanza también cambiaron: en 2022, el 43% de los estudiantes filipinos estaba en escuelas donde los directivos reportaban que la falta de profesores afectaba la enseñanza; en 2025, esa proporción bajó al 19%.
El caso de Filipinas sugiere que mejorar no implica necesariamente alcanzar de inmediato buenos resultados: también puede significar dejar de caer y empezar a recuperar aprendizajes.
Vietnam: continuidad de política educativa
Vietnam presenta un caso diferente. La OCDE no compara directamente sus resultados de 2025 con ediciones anteriores porque el país pasó de una evaluación en papel a una digital.
Aun así, sus resultados siguen siendo altos para su nivel de desarrollo. En 2025, el 71% de los estudiantes vietnamitas alcanzó al menos el nivel básico en ciencias y el 58% en matemáticas. En Ecuador, esas proporciones fueron de aproximadamente 40% y 20%, respectivamente.
La relevancia de Vietnam no está solo en sus puntajes, sino en la continuidad de su política educativa. Durante años ha ampliado el acceso, establecido estándares mínimos para las escuelas, reformado el currículo y fortalecido la formación docente. Entre 2016 y 2022, por ejemplo, desarrolló un programa nacional para fortalecer universidades de formación docente y crear redes de profesores formadores capaces de trasladar nuevas metodologías al resto del sistema.
Vietnam también ha destinado durante años una proporción importante de su gasto público a educación, pero su caso muestra que los resultados no dependen únicamente de cuánto se gasta. También importa cómo se asignan los recursos y qué prioridades se sostienen en el tiempo.
El caso de Ecuador
Ecuador también ha impulsado políticas para enfrentar los rezagos de aprendizaje. Durante la pandemia priorizó competencias comunicacionales, matemáticas, digitales y socioemocionales; en 2021 creó Aprender a Tiempo, dirigido a estudiantes con rezagos en lectura, escritura y matemáticas; y puso en marcha el Plan Nacional de Formación Permanente para docentes.
En 2023 aprobó además un Marco Curricular Competencial de Aprendizajes, con el objetivo de avanzar de un modelo centrado en contenidos hacia otro basado en competencias. Sin embargo, la ruta de implementación cambió con la siguiente administración: en 2024 el Ministerio aprobó una nueva estrategia de renovación curricular y volvió a plantear una transición gradual hacia 2027.
Al mismo tiempo, el currículo siguió incorporando contenidos sobre educación cívica, ética, educación socioemocional, seguridad vial, desarrollo sostenible y educación financiera, entre otros.
📺 Cívica, Ética e Integridad será parte de la malla curricular desde el nivel de Educación Inicial, además se realizarán inserciones curriculares sobre:
— Ministerio de Educación, Deporte y Cultura (@Educacion_Ec) July 3, 2024
✅ Educación Socioemocional.
✅ Educación para el Desarrollo Sostenible.
✅ Educación Vial para la Seguridad y Movilidad… pic.twitter.com/WEURvxBGgz
Para María Brown, exministra de Educación y directora ejecutiva de Crisfe, ahí aparece uno de los principales problemas del sistema: la falta de foco. Cuando se acumulan contenidos y obligaciones, se reduce el tiempo disponible para profundizar en aprendizajes fundamentales como lectura y matemáticas.
No todas las políticas se interrumpieron: Aprender a Tiempo y el Plan Nacional de Formación Permanente continuaron en los años siguientes. Sin embargo, la información pública disponible permite medir principalmente cobertura y actividades, pero no cuánto de una eventual mejora en los aprendizajes puede atribuirse directamente a estas intervenciones.
El problema no es solo cuánto se gasta
Los datos tampoco permiten concluir que el problema de Ecuador sea únicamente la falta de presupuesto.
Ecuador destina alrededor del 3,7% de su PIB a educación. Entre los otros países analizados, El Salvador destina cerca del 3,3%, Filipinas alrededor del 4,0% y Vietnam cerca del 2,9%.
La comparación muestra que una mayor proporción del PIB destinada a educación no se traduce automáticamente en mejores resultados de aprendizaje. Filipinas destina una proporción ligeramente mayor que Ecuador y todavía obtiene resultados absolutos más bajos, aunque ha mejorado; El Salvador destina una proporción menor y registró avances puntuales; y Vietnam, con una proporción menor del PIB destinada a educación, alcanza resultados considerablemente superiores en ciencias y matemáticas.
Esto no significa que el presupuesto sea irrelevante. Gran parte del gasto educativo ecuatoriano corresponde al pago de docentes y personal, esenciales para el funcionamiento del sistema. La pregunta es también cómo se distribuyen los recursos, qué prioridades reciben financiamiento y cuánto del tiempo disponible se concentra en mejorar lectura, matemáticas y otros aprendizajes fundamentales.
Los tres casos muestran que no existe una fórmula única, pero sí que el nivel de gasto, por sí solo, no explica los resultados.
