Del plan al territorio: ¿qué sabemos sobre la preparación de Ecuador ante el fenómeno de El Niño?

Ecuador tiene un plan de USD 649 millones para enfrentar un posible fenómeno de El Niño. Pero la emergencia no se resolverá en los documentos: dependerá de la capacidad de los municipios para responder en territorio. Una revisión de Lupa Media muestra que, aunque existe una hoja de ruta nacional, todavía hay brechas entre la planificación y la capacidad real de respuesta.

LO QUE DEBES SABER:

  • Ecuador está en alerta naranja porque aumentó la probabilidad de un fenómeno de El Niño con impacto entre finales de 2026 e inicios de 2027.
  • El Gobierno aprobó un plan nacional de USD 649 millones, aunque la mayor parte de esos recursos ya estaba contemplada en los presupuestos institucionales de este año.
  • Documentos oficiales y testimonios de autoridades locales muestran que la preparación avanza de forma desigual y que algunos municipios todavía enfrentan limitaciones de personal, maquinaria o planificación.

Primero: ¿qué significa que Ecuador esté en alerta naranja?

La alerta naranja no significa que el fenómeno ya esté causando los daños previstos ni que exista certeza sobre su intensidad final.

Lo que indica es que las condiciones del océano y los análisis técnicos aumentaron la probabilidad de un evento de El Niño con capacidad de generar impactos importantes, por lo que las instituciones públicas deben acelerar las acciones de preparación.

Según el Plan de Acción Nacional de la Secretaría de Gestión de Riesgos, existe un 81% de probabilidad de que el fenómeno alcance una categoría “muy fuerte” entre octubre y diciembre de 2026 y un 97% de probabilidad de que permanezca activo hasta inicios de 2027.

Eso no significa que Ecuador vaya a vivir un escenario igual al de 1997-98. El propio plan reconoce que cada episodio de El Niño se comporta de manera distinta y que todavía no es posible anticipar con precisión cuál será su impacto sobre el territorio nacional.

¿Por qué el Gobierno toma como referencia los fenómenos de 1982 y 1997?

Para planificar la respuesta, el Gobierno decidió utilizar como escenario de referencia los dos eventos más destructivos que ha enfrentado Ecuador en las últimas décadas.

El fenómeno de 1982-83 dejó pérdidas superiores a los USD 1.000 millones y afectó a cerca de 950.000 personas, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

El de 1997-98 fue aún más severo: según la CEPAL provocó daños estimados en USD 2.800 millones —equivalentes a cerca del 15% del PIB de ese momento. Además dejó 292 personas fallecidas, 40 desaparecidas y casi 30.000 personas damnificadas, principalmente en Manabí, Guayas y Esmeraldas, según la Dirección de Defensa Civil, ahora conocida como la SNGR.

Utilizar esos antecedentes como referencia no implica que el fenómeno previsto para 2026-2027 vaya a repetir esas cifras. Se trata del escenario sobre el que el Estado decidió planificar su respuesta.

¿Quiénes están más expuestos?

El plan identifica a 17 provincias bajo alerta naranja. Pero no todas enfrentan el mismo nivel de riesgo.

Los Ríos, Guayas y El Oro aparecen entre las provincias con mayor probabilidad de afectación, mientras que Guayas, Los Ríos, Manabí y El Oro concentran una alta exposición tanto a inundaciones como a movimientos en masa.

En total, el documento estima que cerca de 1,38 millones de personas viven en zonas expuestas; de ellas, alrededor de 1,23 millones podrían resultar afectadas y unas 145.000 llegar a condición de damnificadas.

También identifica como infraestructura vulnerable aproximadamente 1,9 millones de viviendas, cerca de 3.900 instituciones educativas fiscales y más de 500 establecimientos de salud pública.

Los USD 649 millones: ¿nuevo dinero para enfrentar El Niño?

El plan nacional contempla USD 649 millones, pero esa cifra necesita contexto. El documento oficial aclara que esos recursos corresponden a presupuestos que las instituciones ya tenían asignados dentro de su programación vigente.

Es decir, no se trata de un nuevo fondo de emergencia creado exclusivamente para El Niño, sino de la suma de recursos previstos para actividades que ahora también forman parte de la preparación: mantenimiento vial, operación eléctrica, salud, agricultura, entre otras.

El resto del presupuesto se distribuye entre otras entidades como Educación, Agricultura, Desarrollo Humano, Interior y la Secretaría de Gestión de Riesgos.

La cifra total muestra una planificación económica, pero no necesariamente significa que habrá más recursos disponibles en cada territorio.

Del plan al territorio

La preparación nacional no depende únicamente del Gobierno central. Los gobiernos autónomos descentralizados (GAD) son responsables de elaborar planes de contingencia adaptados a las condiciones de cada territorio. Y es precisamente allí donde aparecen algunas diferencias entre la planificación nacional y su implementación.

Según la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, hasta finales de julio 49 planes de contingencia presentados por municipios y prefecturas fueron devueltos por incumplir la metodología requerida, principalmente por problemas en la identificación de zonas vulnerables.

Además, varios gobiernos locales —entre ellos prefecturas y municipios de Sucumbíos, Napo, Orellana, Zamora Chinchipe, Tungurahua y Pichincha— todavía no habían presentado sus planes.

Estos documentos son considerados por la propia Secretaría como una herramienta clave para coordinar la respuesta ante una eventual emergencia.

Lo que muestran los gobiernos locales

Para conocer cómo se traduce esa planificación en el territorio, Lupa Media consultó a un GAD de Guayas. La entidad explicó que su preparación se centra principalmente en atender posibles crecidas de ríos, pequeños deslizamientos y afectaciones a puentes y vías que conectan las cabeceras cantonales. También señaló que estas acciones dependen de la coordinación con el Ministerio de Infraestructura y Transporte y otras instituciones nacionales.

Ese panorama coincide con reportes publicados en otros territorios del país.

  • En Celica (Loja), por ejemplo, autoridades municipales señalaron a El Comercio que la reducción de personal tras la aplicación de reformas al COOTAD ha limitado la disponibilidad de operadores de maquinaria pesada, precisamente uno de los recursos más importantes para responder a deslizamientos.
  • En Babahoyo, autoridades municipales relataron al mismo medio que el cantón todavía se recuperaba de una emergencia por inundaciones cuando entró en vigencia la nueva alerta por El Niño.

Estos casos no permiten concluir cuál será la capacidad de respuesta de todos los municipios del país, pero sí muestran que las condiciones locales pueden ser muy distintas a las previstas en la planificación nacional.

La pregunta pendiente: ¿planificación o capacidad real?

  • Ecuador tiene una hoja de ruta para enfrentar un posible fenómeno de El Niño. Tiene escenarios, presupuesto y protocolos.
  • Pero la preparación se medirá en otro lugar: en los barrios donde suba el agua, en las carreteras que queden aisladas y en las comunidades que necesiten ayuda.
  • La diferencia entre estar preparado y solo estar planificado dependerá de qué tan rápido ese documento pueda convertirse en acciones concretas.

¿Qué puede hacer una familia antes de El Niño?

Aunque la respuesta depende principalmente de las instituciones, la preparación también empieza en casa:

  • Identificar si la vivienda está cerca de ríos, quebradas o zonas con antecedentes de inundación.
  • Mantener documentos importantes protegidos y disponibles.
  • Conocer las rutas de evacuación de la zona.
  • Informarse por canales oficiales y evitar difundir rumores durante una emergencia.
  • Prepararse antes de que llegue una alerta más alta.

El Niño no se enfrenta cuando empieza la lluvia. Se enfrenta antes.

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Fact-checker comprometido con un periodismo honesto que desenmascare la desinformación. Se dedica a investigar, contrastar datos y contar historias que aporten claridad al debate público.  Fuera del trabajo, es un cinéfilo declarado. Disfruta escribir, viajar, descubrir nuevos lugares y compartir tiempo con su familia y amigos.