Durante las elecciones presidenciales de 2025 en Ecuador, la desinformación no fue un fenómeno aislado ni espontáneo. Fue una estrategia cuidadosamente orquestada, ejecutada en momentos clave de la campaña y dirigida a incidir directamente en las emociones, los temores y las decisiones de los votantes. El equipo de Lupa Media, que monitoreó a diario redes sociales y plataformas de mensajería entre el 6 de enero y el 8 de abril de 2025, identificó patrones de difusión coordinados, contenidos manipulados mediante inteligencia artificial y campañas de desinformación financiadas a gran escala.