Cuando buscar trabajo se convierte en una trampa

Las estafas laborales digitales explotan la urgencia económica de quienes necesitan ingresos. En lo que va de 2026, Lupa Media ha identificado al menos 27 empresas e instituciones reales cuya identidad ha sido suplantada para engañar a usuarios.

Un mercado estable que no alcanza para todos

En el marco del Día del Trabajo, el contexto del mercado laboral en Ecuador ayuda a entender por qué las estafas laborales digitales encuentran terreno fértil. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), en el primer trimestre de 2026 la tasa de desempleo nacional se ubicó en 2,9%, con una ligera reducción frente al año anterior (3.3%). Sin embargo, otros indicadores muestran una realidad más compleja: el empleo adecuado ronda en el 32,1%, mientras que el subempleo se mantiene alto, 19,6%, y el empleo no pleno alcanza el 34,8%.

Esto significa que, aunque menos personas están oficialmente desempleadas, una gran parte trabaja en condiciones inestables o con ingresos insuficientes. En ese escenario, la urgencia por conseguir ingresos vuelve más atractivas las ofertas de empleo rápido, remoto y con pocos requisitos, incluso cuando presentan señales de alerta. Esa necesidad es el principal recurso que explotan las redes de fraude.

La estafa de las tareas: pagan al inicio, cobran después

El task scam  promete dinero por tareas simples como dar “me gusta” o seguir cuentas. Al inicio paga pequeñas cantidades para generar confianza, pero luego exige depósitos para “liberar ganancias” o avanzar de nivel. Cuando la víctima paga, los montos aumentan hasta que los estafadores desaparecen, muchas veces tras pedir dinero en criptomonedas.

Un caso identificado por Lupa Media muestra cómo un grupo de WhatsApp suplantó a Warner Bros. Discovery. Prometían ganancias rápidas, pero el grupo tenía características sospechosas: números internacionales sin relación con la empresa, un nombre que no coincidía con la actividad ofrecida y comprobantes de pago falsificados. La dinámica era clara: construir confianza para luego pedir dinero.

Instituciones públicas como anzuelo: el caso IESS

Otra modalidad apunta directamente a la confianza que generan las instituciones del Estado. Mensajes que prometen vacantes en el IESS circulan masivamente por WhatsApp, ofreciendo sueldos atractivos, ingreso rápido y requisitos mínimos. La combinación funciona: en un contexto de necesidad, un empleo estable en una institución pública es exactamente lo que muchas personas están buscando.

El guion es casi siempre el mismo. Un supuesto reclutador confirma que la persona fue seleccionada tras revisar su hoja de vida en plataformas como Computrabajo, y que su perfil fue «validado por el área de talento humano». Para «asegurar el puesto», pide fotografías de la cédula, datos bancarios, transferencias por cursos o capacitaciones. La información sirve para suplantación de identidad, apertura de cuentas o vaciado de fondos.

«Me parece extraño porque primero yo no he realizado ninguna postulación al IESS por Computrabajo, segundo no tienen mi nombre completo y saben que mi ocupación.»

Usuario del servicio de Verificación a la Carta de Lupa Media, 2026.

La usuaria había recibido un mensaje de una persona que se identificaba como «Dra. Lili Cuenca», supuesta psicóloga contratista del IESS. Su nombre no consta ni en Senescyt ni en el portal oficial de la institución. El IESS confirmó a Lupa Media que cualquier oferta laboral emitida por WhatsApp es falsa. Los procesos reales se publican en el portal Socio Empleo y se comunican a través de canales institucionales oficiales

El joven vio en redes una oferta del IESS para varias plazas, envió su hoja de vida y llenó un formulario. Le dijeron que necesitaba certificados que él no tenía —recién se había graduado— y le ofrecieron conseguirlos por USD 600. Pagó con tarjeta de crédito. Luego le pidieron USD 500 por uniformes. Pagó también. Le enviaron un enlace de Zoom para la inducción. Nunca se conectó nadie. Los mensajes quedaron en visto. Las llamadas, bloqueadas.

Testimonio padre de joven afectado – Lupa Media, 2026.

Solo entre enero y marzo de 2026 se registraron 2.370 casos vinculados a estafas de apropiación por medios electrónicos —similares al phishing—, un 178% más que en el mismo período de 2025. El aumento confirma que esta modalidad sigue creciendo. En lo que va del año, Lupa Media ha identificado el uso fraudulento de la identidad de 27 empresas, incluidas cuatro instituciones públicas: IESS, Senescyt, Ministerio de Educación y Registro Civil.

TikTok, avatares sintéticos y el fraude a escala industrial

Las redes sociales han amplificado estas prácticas. Una cuenta en TikTok publicó 27 videos, 18 de ellos con supuestas ofertas laborales usando logotipos reales de empresas.

El esquema usa avatares y voces generadas con IA —confirmadas por Sensity AI—, reutiliza logotipos sin autorización y redirige a formularios externos para recolectar datos personales. Empresas como Primax, La Fabril, Pronaca y TuTi han advertido que estos contenidos son falsos.

El caso de TuTi muestra el nivel de sofisticación: un video ofrecía vacantes con salarios específicos, pese a que la empresa no publica cifras. Un análisis detectó alta probabilidad de uso de IA y errores visuales (logos, nombres, tildes), evidenciando la falsificación.

Una alarma a tiempo: cuando la lógica salva

Ana Salazar fue contactada por correo electrónico para una supuesta vacante como psicóloga en una empresa de alimentos, a la que había postulado a través de Computrabajo. Le pidieron tres certificados —manejo de enfermedades contagiosas, primeros auxilios y gestión de riesgos— y le indicaron que eran obligatorios para continuar en el proceso. Como ella no los tenía, le ofrecieron gestionarlos por USD 200 cada uno. Algo no cuadraba. Ana decidió llamar directamente a la empresa. La respuesta fue inmediata: la persona con la que había hablado no representaba a la organización y ese proceso no formaba parte de sus procedimientos formales de contratación.

Testimonio Ana Salazar a Lupa Media

La historia de Ana ilustra que la primera línea de defensa es la desconfianza razonada. Una llamada directa al servicio de atención al cliente bastó para interrumpir el fraude antes de que causara daño. No siempre la intuición llega a tiempo —y por eso la prevención informada importa.

Un patrón que se repite

Más allá de la modalidad, los elementos son comunes:

  • Ofertas con ingresos altos y requisitos mínimos.
  • Contacto por WhatsApp o redes sociales.
  • Uso de nombres de instituciones reconocidas, especialmente el IESS.
  • Solicitud de pagos o información personal.
  • Desaparición del contacto tras recibir dinero.

Cómo no caer: señales de alerta y pasos concretos

La mejor defensa es la verificación.

  • Desconfía de ofertas con contratación inmediata o ingresos fáciles.
  • Ninguna institución pública cobra por procesos de selección.
  • Verifica siempre en canales oficiales (como portales institucionales o dominios .gob.ec).
  • No compartas cédula, datos bancarios ni códigos por mensajería.
  • Evita pagar por cursos o trámites como requisito para un empleo.
  • Contacta directamente a la empresa o institución para confirmar la oferta.
  • Denuncia estos casos ante la Fiscalía para frenar su circulación.
Autor(a)

Investiga, contrasta datos y construye contenido basado en evidencia para aportar claridad al debate público. Cuenta con experiencia de más de siete años en periodismo en medios como El Comercio y Mach Deportes. Fuera del trabajo, le interesan las culturas asiáticas y el fútbol femenino.