¿Cómo saber si un consejo de salud en redes sociales es confiable? 5 preguntas para evitar la desinformación

Un video de un médico que recomienda un tratamiento, un mensaje de WhatsApp que alerta sobre los peligros de un medicamento o una aplicación que promete detectar enfermedades. La información sobre salud circula constantemente, pero no todo lo que vemos tiene el mismo respaldo. Estas cinco preguntas pueden ayudarnos a identificar información engañosa y tomar decisiones mejor informadas.

En TikTok circulan videos en los que médicos aparentemente reconocidos recomiendan tratamientos y comparten consejos de salud. Sin embargo, algunos de esos profesionales nunca grabaron esos contenidos.

Una investigación de Maldita.es, publicada por Lupa Media, identificó al menos 70 cuentas que utilizaban inteligencia artificial para suplantar la identidad de profesionales sanitarios y difundir recomendaciones que nunca habían emitido.

El problema va más allá de una imagen manipulada. Algunas personas interpretaron los videos como auténticos y pidieron orientación médica en los comentarios. Especialistas consultados en la investigación advirtieron que estas prácticas pueden favorecer la automedicación, retrasar diagnósticos o llevar a abandonar tratamientos efectivos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que la información falsa o engañosa puede generar confusión, favorecer comportamientos perjudiciales y debilitar la confianza en las autoridades sanitarias.

Por eso, aprender a evaluar la información no consiste en desconfiar de todo, sino en desarrollar criterios para distinguir entre evidencia científica, opiniones, experiencias personales y afirmaciones que necesitan ser verificadas.

La información también importa en las decisiones de salud

Durante el Roche Press Day 2026, celebrado el pasado septiembre en San José, Costa Rica, se abordaron los desafíos relacionados con la innovación médica, el acceso a tratamientos y los sistemas de salud en América Latina.

Estas conversaciones invitan a reflexionar sobre la importancia de contar con información confiable para tomar decisiones sobre nuestra salud. Como señaló Oana Matei, gerente general de Roche Farma Ecuador, combatir la desinformación también es una forma de prevención.

Sin embargo, contar con información confiable es solo una parte del desafío. El acceso oportuno a la atención médica también depende de factores económicos, geográficos, institucionales y regulatorios.

En este contexto, desde Lupa for Education, la iniciativa educativa de Lupa Media, proponemos cinco preguntas para evaluar críticamente la información sanitaria.

1. ¿Quién lo dice?

Que una persona aparezca con una bata blanca, utilice términos médicos o tenga miles de seguidores no garantiza que sus recomendaciones sean confiables.

Como demuestra el caso de los médicos suplantados mediante inteligencia artificial, incluso la identidad de quien aparece en un video puede ser falsificada.

Antes de confiar, pregúntate

  • ¿Puedo identificar a la persona o institución responsable?
  • ¿Tiene conocimientos y credenciales pertinentes?
  • ¿La información aparece también en sus canales oficiales?

Recuerda. La apariencia de autoridad no equivale a credibilidad.

2. ¿Qué evidencia respalda lo que afirma?

Una experiencia personal, un testimonio conmovedor o un estudio aislado no bastan para demostrar que un tratamiento funciona.

La evidencia científica debe evaluarse considerando la calidad de las investigaciones, sus limitaciones y los resultados obtenidos.

Antes de confiar, pregúntate

  • ¿La publicación identifica estudios o fuentes verificables?
  • ¿Esos estudios realmente respaldan lo que se afirma?
  • ¿Otras fuentes científicas confiables coinciden con esa conclusión?

Puedes consultar información de instituciones como la OMS, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y las autoridades sanitarias correspondientes.

Recuerda. Una promesa no es una prueba y un testimonio individual no demuestra la eficacia de un tratamiento.

3. ¿Me informa o intenta manipularme?

Los mensajes sobre salud pueden apelar al miedo, la urgencia o las expectativas de curación.

Expresiones como «cura milagrosa», «los médicos no quieren que lo sepas» o «compártelo antes de que lo eliminen» son señales que merecen una revisión cuidadosa.

Esto no significa que toda publicación que provoque emociones sea falsa. El problema aparece cuando las emociones sustituyen a la evidencia.

Antes de compartir, pregúntate

  • ¿El mensaje presenta pruebas o solamente busca provocar una reacción?
  • ¿Promete resultados extraordinarios o garantizados?
  • ¿Me presiona para actuar inmediatamente?

Recuerda. Que una publicación te asuste o emocione no significa que sea verdadera.

4. ¿Qué no me están contando?

Una afirmación puede contener información verdadera y, aun así, resultar engañosa si omite datos importantes.

Por ejemplo, un tratamiento puede haber mostrado resultados prometedores en una investigación preliminar, pero eso no significa que su eficacia esté suficientemente demostrada para todas las personas.

También es importante distinguir entre la evidencia clínica, la autorización sanitaria y la disponibilidad de un tratamiento.

Antes de sacar conclusiones, pregúntate

  • ¿La publicación explica los riesgos y las limitaciones?
  • ¿Los resultados corresponden a estudios preliminares o a tratamientos evaluados para su uso clínico?
  • ¿La información es aplicable a mi país y a mi situación?

Recuerda. Una información incompleta también puede conducir a conclusiones equivocadas.

5. ¿La inteligencia artificial tiene respaldo científico?

La inteligencia artificial puede contribuir a diferentes procesos médicos, desde el análisis de imágenes hasta determinadas tareas de apoyo clínico. Pero no todas las aplicaciones que prometen evaluar síntomas, identificar enfermedades o recomendar tratamientos cuentan con evidencia suficiente para el uso que anuncian.

Además, una respuesta convincente generada por inteligencia artificial no equivale a un diagnóstico médico.

Antes de utilizar estas herramientas, pregúntate

  • ¿Quién desarrolló la aplicación y para qué fue diseñada?
  • ¿Existen estudios que respalden su precisión y sus limitaciones?
  • ¿Cómo protege mis datos personales y médicos?
  • ¿Requiere una autorización sanitaria y cuenta con ella?

Recuerda. Una tecnología avanzada no garantiza resultados confiables. Las respuestas automatizadas no deben sustituir la evaluación de un profesional sanitario.

Pensamiento crítico para tomar mejores decisiones

La desinformación sanitaria no siempre se presenta como una mentira evidente. Puede aparecer en videos aparentemente profesionales, testimonios personales, titulares alarmantes o explicaciones científicas incompletas.

En junio de 2026, la Organización Panamericana de la Salud publicó guías para periodistas y creadores de contenido destinadas a identificar y combatir la desinformación sobre vacunas. La organización destacó la importancia de reconocer las estrategias que hacen que ciertos mensajes engañosos parezcan creíbles.

La alfabetización mediática permite desarrollar estas habilidades para evaluar las fuentes, examinar la evidencia y reconocer los límites de la información disponible. No necesitamos convertirnos en especialistas médicos para cuestionar una afirmación, pero sí aprender cuándo detenernos, qué preguntas hacer y dónde buscar información confiable.

Si un contenido puede influir en una decisión sobre nuestra salud, contrastarlo y buscar orientación profesional es especialmente importante.

Descarga aquí y guarda nuestra guía práctica para consultarla cada vez que encuentres información de salud dudosa. ¡Compártela con tu familia y amigos!

Autor(a)

Es la iniciativa educativa de Lupa Media que desarrolla recursos, programas y experiencias de aprendizaje para fortalecer el pensamiento crítico, la alfabetización mediática e informacional y la ciudadanía digital en instituciones educativas y organizaciones.