Menos inseguridad y menos desempleo, pero el pesimismo se mantiene: así está el ánimo en Ecuador

Según la última encuesta del CIEES, el 79% de ecuatorianos tienen un ánimo pesimista sobre el país. Siendo la inseguridad, la economía y la corrupción los principales problemas detectados. Por otro lado, las cifras oficiales muestran una mejora de varios indicadores, pero esto no se refleja en la percepción de los ciudadanos.

LO QUE DEBES SABER:

  • El 79% de los consultados por la encuestadora CIEES en Quito y Guayaquil calificó en agosto de 2026 la situación actual del país como mala o muy mala y el 83% cree que en los próximos seis meses el país seguirá igual o empeorará.
  • La inseguridad sigue siendo la explicación más citada del pesimismo. Seguido de la economía y la corrupción o gestión del actual Gobierno.
  • Las cifras oficiales no siempre acompañan esa percepción. Los homicidios, robos, extorsiones y secuestros han disminuido al igual que el desempleo según los datos más recientes.

El Centro de Investigaciones y Estudios Especializados (CIEES) realizó su encuesta de agosto entre el 29 y el 30 de ese mes, mediante entrevistas cara a cara en 820 hogares de Quito y Guayaquil. Si bien sus resultados no son extrapolables al resto del país, este texto resalta que el estado de ánimo ciudadano se centra en la inseguridad, la economía y la corrupción. Esto permite leer en conjunto la percepción de los ciudadanos y los datos oficiales de dichos indicadores en el país.

¿Cómo está el ánimo de los ecuatorianos en agosto?

El pesimismo sigue dominando en el ánimo de los ciudadanos ecuatorianos de las principales ciudades del país. El 79% de los consultados en Quito y Guayaquil ve mal al país, casi lo mismo que en julio.

  • Puestos a elegir una palabra para describir lo que sienten frente al país, los consultados repiten dos: indignación y miedo. La esperanza creció un poco frente a julio, aunque sigue siendo minoritaria.

Hay un contraste que cabe destacar: mientras el 79% ve mal al país, el 70% califica su situación personal y familiar como buena o muy buena. Esa brecha sugiere que el malestar se vive como algo que ocurre “afuera” más que en la vida cotidiana de cada quien.

Inseguridad: la principal preocupación, pese a la baja en las cifras

La inseguridad ocupa el primer lugar entre las explicaciones del pesimismo y entre los problemas más mencionados del país: agrupada con delincuencia organizada, robos, sicariato y extorsiones, llega al 61% del consolidado (53% en Quito, 70% en Guayaquil). Esto demuestra que esta sensación es más alta en la ciudad costera donde los índices de inseguridad son más altos.

Por otro lado, según los datos más recientes, los indicadores oficiales muestran una tendencia a la baja entre enero y julio de 2026 frente al mismo periodo de 2025.

Por ciudades, el comportamiento no es uniforme. En Guayaquil la caída es la más pronunciada de los cuatro delitos: los secuestros se redujeron a casi menos de la mitad y las extorsiones y los robos bajaron más de una cuarta parte. En Quito, en cambio, el descenso es más moderado y, en el caso de los secuestros, es mínimo con solo reducción de un caso.

La caída es generalizada y, en varios casos, más marcada en Guayaquil —la ciudad donde, paradójicamente, la encuesta registra el mayor pesimismo y la mayor proporción de gente que señala la inseguridad como problema. La encuesta no permite establecer por qué la percepción no acompaña la baja en las cifras: puede deberse a que estos cuatro delitos no capturan toda la experiencia de inseguridad, y la sensación persiste en los ciudadanos.

Empleo y economía: menos desempleo, pero trabajo precario

La economía como explicación del pesimismo subió de 17% a 22% entre julio y agosto, y agrupada con desempleo y subida de precios, alcanza el 22% del consolidado como problema principal. Es decir, luego de la seguridad lo que más le preocupa a los ciudadanos es la economía. A diferencia de la inseguridad, el problema de la estabilidad laboral y los ingresos es más latente en la capital que en la ciudad costera (28% en Quito, 16% en Guayaquil).

  • El trabajo y la estabilidad laboral es uno de estos indicadores que conciernen a la ciudadanía. Quienes tienen empleo fijo son el doble de optimistas que quienes no tienen trabajo y lo están buscando.

Los datos de empleo, con corte a mayo de 2026 —el más reciente publicado—, muestran un panorama mixto:

El desempleo bajó de forma significativa, pero eso no equivale a más empleo de calidad: casi dos de cada tres personas ocupadas están en subempleo, en otro empleo no pleno o sin remuneración. Esa brecha entre la tasa de desempleo y la calidad del empleo podría ayudar a explicar por qué la preocupación por la economía creció en la encuesta pese a la mejora del indicador más citado. Cabe destacar que estos datos son de mayo y la encuesta es de agosto, así que no describen exactamente el mismo momento.

Corrupción: la tercera preocupación y un índice estancado

Detrás de la inseguridad y la economía, el “mal gobierno/corrupción” ocupa el tercer lugar entre los problemas mencionados por los encuestados: 16% del consolidado, frente a 13% en julio. Entre ambas ciudades el problema es similar (18% en Quito, 14% en Guayaquil).

Esa percepción coincide con lo que muestra el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2025 de Transparencia Internacional. Allí Ecuador obtuvo 33 de 100 puntos, un punto más que en 2024, pero todavía lejos de su máximo histórico de 39 en 2020. El país ocupa el puesto 116 de 182 y comparte nivel con Panamá, Serbia y Tailandia, por debajo del promedio regional (42 sobre 100). François Valérian, presidente de Transparencia Internacional, describió la situación de Ecuador como un “estancamiento”.

Una fotografía, no una explicación completa

La encuesta de CIEES, como cualquier encuesta, describe una población a partir de una muestra: es una fotografía estadística de un momento específico, con margen de error, no una certeza ni una predicción. Cruzarla con cifras oficiales de delitos, empleo y corrupción ayuda a leer el ánimo ciudadano con más contexto, pero ninguna de estas fuentes, por sí sola, explica por qué la percepción y los datos a veces se mueven en direcciones distintas.

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Fact-checker comprometido con un periodismo honesto que desenmascare la desinformación. Se dedica a investigar, contrastar datos y contar historias que aporten claridad al debate público.  Fuera del trabajo, es un cinéfilo declarado. Disfruta escribir, viajar, descubrir nuevos lugares y compartir tiempo con su familia y amigos.