Los terremotos no se pueden predecir: por qué los sismos de Colombia y Venezuela no anticipan uno en Ecuador

Los sismos recientes en Venezuela y Colombia han alimentado una narrativa que plantea una secuencia: primero Venezuela, luego Colombia y ahora le toca a Ecuador. Pero el orden en que ocurrieron estos terremotos no demuestra que exista una relación entre ellos ni permite anticipar el próximo sismo.

LO QUE DEBES SABER:

  • Venezuela, Colombia y Ecuador tienen contextos tectónicos distintos, por lo que sus terremotos no forman una ruta de un país a otro.
  • Un sismo no “pasa” de un país al siguiente: para establecer una relación se deben analizar las fallas, profundidad y ubicación de cada evento.
  • Ecuador es sísmicamente activo por su ubicación tectónica: la placa de Nazca se introduce bajo la placa Sudamericana y genera terremotos.

El 24 de junio de 2026, dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 afectaron el norte de Venezuela. Un mes y medio después, el 10 de agosto, un terremoto de magnitud 7,4 ocurrió en el occidente de Colombia y fue sentido también en Ecuador.

La cercanía temporal de estos terremotos ha alimentado una narrativa que plantea una secuencia: primero Venezuela, luego Colombia y ahora le tocaría a Ecuador. Pero esta sucesión temporal no demuestra que exista una relación sísmica entre estos eventos ni permite anticipar que el próximo terremoto ocurrirá en Ecuador.

Los terremotos no se pueden predecir

El Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional (IG-EPN) señala que, con la ciencia y tecnología disponibles actualmente, no es posible predecir un terremoto con anticipación. Su red de monitoreo permite determinar la ubicación, profundidad y magnitud de los sismos una vez que ocurren, pero no establecer cuándo, dónde y con qué magnitud será el siguiente.

Mario Ruiz, director del IG-EPN, descartó que los terremotos recientes de Venezuela y Colombia permitan anticipar un gran sismo en Ecuador. Según explicó, no existe evidencia científica que establezca una línea de sucesión entre estos eventos.

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La ciencia sí permite estimar probabilidades de que ocurra un terremoto en una determinada zona y período, a partir de registros históricos, estudios geológicos y el conocimiento de las fallas. Esto es un cálculo probabilístico, no una predicción de un evento específico.

David Benavides, docente y coordinador de la Maestría de Gestión de Riesgos de la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE), coincide en que actualmente no existe un método para determinar que un terremoto ocurrirá en Ecuador en una fecha, lugar y magnitud determinados.

Probabilidad no es predicción

El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) señala que actualmente ningún método permite predecir cuándo, dónde y con qué magnitud ocurrirá un terremoto.

Lo que sí puede hacerse es calcular probabilidades de ocurrencia para determinadas zonas y períodos de tiempo. Esto se basa en información sobre la actividad sísmica histórica, las fallas conocidas, la geología y otros factores.

Las alertas tempranas son diferentes: no anuncian que un terremoto ocurrirá. Detectan el sismo cuando ya comenzó y pueden avisar a otras zonas antes de que lleguen las ondas más fuertes, dando unos segundos para reaccionar.

¿Un terremoto puede aumentar la probabilidad de otro?

Sí, pero esto tampoco permite predecir el siguiente terremoto. Cuando ocurre un terremoto grande, la ruptura de una falla puede redistribuir los esfuerzos tectónicos en las zonas cercanas. Dependiendo de la distancia, orientación y características de otras fallas, esa redistribución puede aumentar o disminuir localmente la probabilidad de que ocurra otro evento.

Por eso, la relación correcta sería hablar de cambios en probabilidades, no de una cadena inevitable.

Los terremotos de Colombia y Venezuela no forman una secuencia hacia Ecuador

La idea de que los terremotos recientes de Venezuela y Colombia forman una especie de recorrido que terminará en Ecuador parte de una interpretación equivocada. Los terremotos no van pasando de un país a otro como si siguieran una ruta predeterminada.

Benavides explica que la región andina tiene una estructura tectónica compleja, por lo que los terremotos que ocurren en Venezuela, Colombia y Ecuador pueden tener distintos orígenes, mecanismos y estructuras geológicas involucradas.

En esta región interactúan varias placas tectónicas y existen numerosos sistemas de fallas. En Ecuador, por ejemplo, la principal fuente de actividad sísmica está relacionada con la subducción de la placa de Nazca bajo la placa Sudamericana, pero también existen fallas dentro de la corteza que pueden generar terremotos. El propio IG-EPN distingue entre eventos asociados a la subducción y aquellos relacionados con fuentes sísmicas corticales y de profundidad intermedia.

  • Colombia también presenta diferentes fuentes sísmicas. El Servicio Geológico Colombiano señala que su territorio está sometido a la interacción de las placas de Nazca, Sudamérica y Caribe, además de distintos sistemas de fallas.
  • Venezuela, por su parte, tiene una configuración tectónica diferente, marcada principalmente por la interacción entre las placas Caribe y Sudamérica y por sistemas de fallas propios.
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Esto significa que estar dentro de una misma región tectónicamente activa no implica que todos los terremotos formen parte de una misma secuencia.

Por eso, sentir un terremoto ocurrido en otro país no significa que las fallas ecuatorianas se hayan “activado” automáticamente.

Ecuador sí tiene una alta amenaza sísmica

Que los terremotos recientes de Colombia y Venezuela no permitan predecir uno en Ecuador no significa que el país esté fuera de peligro.

Ecuador se encuentra en una zona de alta actividad sísmica. La subducción de la placa de Nazca bajo la placa Sudamericana es uno de los principales procesos responsables de esta actividad, a lo que se suman diferentes sistemas de fallas dentro del territorio.

El país, además, tiene antecedentes de grandes terremotos. El sismo de Pedernales del 16 de abril de 2016 tuvo una magnitud de 7,8 y fue el terremoto más destructivo registrado en Ecuador en las últimas décadas. Por eso, la amenaza sísmica de Ecuador existe independientemente de los terremotos recientes de los países vecinos.

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Prepararse sí es posible

Aunque los terremotos no puedan predecirse, sus consecuencias sí pueden reducirse. El riesgo de desastre no depende únicamente de la amenaza natural. También intervienen la exposición de las poblaciones, la vulnerabilidad de las construcciones y las capacidades de respuesta.

Por eso, la preparación debe mantenerse de forma permanente mediante construcción sismorresistente, planificación urbana, educación, simulacros, protocolos de emergencia y monitoreo de la actividad sísmica. El objetivo no es saber exactamente cuándo ocurrirá el próximo terremoto —algo que la ciencia actualmente no puede hacer—, sino reducir las pérdidas cuando ocurra.

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Fact-checker comprometido con un periodismo honesto que desenmascare la desinformación. Se dedica a investigar, contrastar datos y contar historias que aporten claridad al debate público.  Fuera del trabajo, es un cinéfilo declarado. Disfruta escribir, viajar, descubrir nuevos lugares y compartir tiempo con su familia y amigos.