Del Pacífico ecuatorial al mundo: cómo funciona el fenómeno El Niño
La NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos) lo considera el factor climático más influyente del planeta. Ocurre cada dos a siete años y sus efectos van desde sequías en Australia hasta alteraciones en la pesca frente a las costas de Sudamérica.

LO QUE DEBES SABER:
- El Niño es el calentamiento anormal del océano Pacífico que desordena el clima del planeta entero, según la NOOA.
- Para declararlo oficialmente, la temperatura del mar en una zona clave del Pacífico debe subir al menos 0,5 °C por encima de lo normal durante cinco meses consecutivos.
- En Ecuador, el ERFEN-Ecuador es el comité científico que monitorea el fenómeno y determina oficialmente si un evento climático califica como El Niño.
¿Qué es El Niño?
El Niño es un fenómeno climático natural que ocurre en el océano Pacífico ecuatorial. Consiste en el calentamiento anormal y prolongado de las aguas superficiales del mar en esa región, lo que altera los patrones de viento, lluvia y temperatura en todo el planeta.
No es una tormenta ni un huracán. Es un cambio en las condiciones del océano que, cuando se sostiene por varios meses, desencadena efectos climáticos en lugares tan distantes entre sí como Australia, Indonesia, Estados Unidos y Sudamérica.

Junto con su fase opuesta —La Niña, caracterizada por el enfriamiento del mismo océano— forma parte de un ciclo más amplio que los científicos denominan ENOS, o en inglés ENSO: El Niño-Oscilación del Sur.
Un nombre que viene del mar
Los primeros en notar el fenómeno fueron los pescadores del norte de Perú y sur de Ecuador. Observaron que cada cierto tiempo el mar se calentaba más de lo normal, las lluvias se intensificaban y los peces desaparecían. Como solía ocurrir cerca de la Navidad, le pusieron un nombre sencillo: El Niño, en referencia al Niño Jesús.
La primera referencia escrita data de 1892, cuando el capitán peruano Camilo Carrillo describió el fenómeno. Durante décadas se creyó que era causado por una corriente cálida proveniente del norte. Las investigaciones posteriores descartaron esa explicación, pero el nombre quedó.
¿Cómo funciona?
Para entender El Niño hay que entender primero cómo funciona el océano Pacífico en condiciones normales. El Pacífico ecuatorial cubre aproximadamente la mitad de la circunferencia del planeta. En condiciones normales, unos vientos llamados alisios soplan de este a oeste y empujan el agua cálida hacia Asia y Australia, manteniendo un equilibrio climático global.

Fuente: Edwin Pinto, 2016.
Cuando esos vientos se debilitan, el agua caliente se desplaza hacia el este, hacia las costas de América del Sur. Ese calentamiento sostenido del mar es lo que desencadena El Niño.
Un detalle clave: el fenómeno no se origina frente a las costas de Ecuador, sino en una zona del Pacífico central conocida como región Niño 3.4, ubicada entre los 170°W y los 120°W, a miles de kilómetros de la costa sudamericana. Desde ahí se propaga hacia el este hasta llegar a Sudamérica. Esto explica por qué una lluvia intensa en la costa ecuatoriana no es, por sí sola, señal de que El Niño ha comenzado.
¿Cómo se mide y cuándo se declara?
No basta con que el mar esté más caliente unos días. Según la NOAA, para declarar un evento El Niño, la temperatura en una zona específica del Pacífico central —la región Niño 3.4— debe superar en 0,5 °C el promedio histórico durante al menos cinco meses consecutivos.
NOOA Temperaturas y masas de agua submarinas de Cindy BermeoPero hay una segunda condición igual de importante: la atmósfera debe responder. Los vientos alisios deben debilitarse y los patrones de lluvia tropical deben desplazarse hacia el este. Sin ese vínculo entre océano y atmósfera, no hay El Niño.
Los eventos se clasifican según su intensidad en débiles, moderados, fuertes y extraordinarios. Según el INOCAR (Instituto Oceanográfico de la Armada del Ecuador), esa intensidad no siempre se traduce directamente en mayores impactos: un El Niño más fuerte en el Pacífico central no necesariamente significa más lluvias o más daños en Ecuador.
¿Qué efectos tiene?
Los efectos dependen de la intensidad del evento y de la región del mundo. Según la NOAA, entre los más documentados están:
- Lluvias por encima de lo normal en Perú, Chile y Ecuador.
- Sequías en Australia, Indonesia y zonas del sur de Asia.
- Desplazamiento de especies marinas hacia aguas más frías, con afectación directa a la pesca frente a las costas del norte de Sudamérica.
- Mayor actividad de huracanes en el Pacífico central y oriental, y menor en el Atlántico.
- Alteraciones en la agricultura y los patrones de temperatura en distintas partes del mundo.
Lluvia fuerte no es lo mismo que El Niño
Este es uno de los puntos que más confusión genera. En Ecuador, la temporada lluviosa va de diciembre a abril y siempre viene acompañada de temperaturas más altas del mar y precipitaciones intensas. Eso es parte del ciclo estacional normal.
El ERFEN-Ecuador ha señalado que las intensas precipitaciones que ocurren en la costa del país no siempre son causadas por un evento El Niño, sino que pueden responder a una estación lluviosa fuerte generada por un incremento localizado de la temperatura del mar en el Pacífico oriental. Usar el término El Niño de forma imprecisa, advierte el INOCAR, genera confusión en la ciudadanía y dificulta la toma de decisiones de las autoridades.
¿Por qué preocupa el fenómeno?
Se habla del fenómeno El Niño porque sus efectos van más allá del océano. Puede alterar la disponibilidad de agua, afectar cultivos, dañar infraestructura y provocar inundaciones que desplazan a comunidades porque el altera el clima.
Sus impactos varían según la intensidad del evento, las condiciones geográficas y el nivel de preparación de cada región. La NASA señala que mejores sistemas de predicción permiten anticipar riesgos y tomar medidas para reducir los daños en sectores como la agricultura, la pesca y la gestión de emergencias.

Los registros históricos muestran la magnitud de El Niño en Ecuador. El evento de 1997-1998 causó pérdidas por USD 2.869 millones, dejó 292 fallecidos y afectó a más de 93.000 personas, según la CEPAL. El de 1982-1983 generó daños por USD 1.051 millones, de acuerdo con la CAF (Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe).
Además, sus efectos no se limitan a lluvias e inundaciones: mientras la Costa puede sufrir precipitaciones extremas, otras regiones pueden enfrentar sequías y reducción de caudales, afectando el agua y la producción agropecuaria, según la Secretaría de Gestión de Riesgos.
Quién monitorea el fenómeno
En Ecuador, el ERFEN-Ecuador —Comité Nacional para el Estudio del Fenómeno de El Niño— es el organismo científico encargado de monitorear las condiciones océano-atmosféricas y biológico-pesqueras del país. Es quien determina oficialmente si un evento climático califica como El Niño y emite pronunciamientos que difunde a medios de prensa. Sus boletines se publican a través del INOCAR en inocar.mil.ec.
Actualmente, el comité ERFEN mantiene el Índice Ecuatoriano del Fenómeno El Niño —IEFEN— en estado de observación para el ciclo 2026-2027, lo que implica monitoreo permanente y evaluación de escenarios de impacto por parte de las instituciones del Estado. Según la Secretaría de Gestión de Riesgos los territorios expuestos a sus efectos para este ciclo comprenden 17 provincias, 143 cantones y 491 parroquias.
A nivel global, la NOAA opera desde los años 80 una red de aproximadamente 70 boyas ancladas en el Pacífico ecuatorial —la red TAO— que miden temperatura del agua, vientos, presión atmosférica y temperatura del aire. Esos datos, combinados con satélites y modelos computacionales, permiten anticipar el fenómeno con semanas o meses de anticipación.
