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Etiqueta: vacunas

5 desinformaciones sobre salud que marcaron 2025

Este es un artículo de nuestros colegas de Fact Chequeado, puedes ver su artículo original aquí

En 2025, la desinformación sobre salud no sólo circuló en redes sociales, sino que también marcó la política en Estados Unidos. Bajo la administración de Donald Trump y el liderazgo de Robert F. Kennedy Jr. en el Departamento de Salud, la narrativa oficial dio un giro: se produjeron cambios en la web de los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) sobre las vacunas e incluso la Casa Blanca publicó un informe que incluía citas inexistentes. Te contamos las 5 desinformaciones sobre salud que desafiaron el consenso científico y marcaron la agenda pública este año.

«Las vacunas causan autismo»

La web sobre vacunas y autismo de los CDC, encargados del control de enfermedades, fue modificada en noviembre de 2025 para reflejar posturas que contradicen el consenso científico. “La afirmación de que ‘las vacunas no causan autismo’ no está basada en evidencia”, señala la web. Eso es falso. 

En realidad, décadas de estudios en distintos países y asociaciones científicas como la Academia Estadounidense de Pediatría concluyen que no hay pruebas de que exista un vínculo entre las vacunas y el autismo. Te lo contamos en esta nota de Factchequeado.

«Las vacunas de ARNm no son efectivas ni seguras frente al COVID-19 y la gripe»

Kennedy Jr. justificó la cancelación de unos 500 millones de dólares en fondos para proyectos de vacunas de ARNm alegando que no son efectivas ni seguras frente al COVID-19 y la gripe. Sin embargo, esas afirmaciones son falsas y contradicen la evidencia científica.

En realidad, las vacunas de ARNm salvaron millones de vidas durante la pandemia de COVID-19 y han mostrado resultados prometedores contra la gripe. Puedes leer más en esta nota.

«Las vacunas contra la gripe que contienen timerosal representan un riesgo para la salud»  

En julio de 2025, Kennedy Jr. aprobó la recomendación de retirar de las directrices federales las vacunas contra la gripe que contienen timerosal, un conservante de las vacunas que incluye una forma de mercurio que no se acumula en el cuerpo.

Kennedy Jr. promovió la narrativa falsa de que el timerosal causa autismo, pero organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y múltiples estudios científicos concluyen que no hay evidencia de que suponga un riesgo para la salud o que provoque autismoTe lo contamos en esta nota de Factchequeado.

«El paracetamol causa autismo»  

En septiembre de 2025, la administración Trump anunció un supuesto vínculo entre el uso de Tylenol (cuyo principal ingrediente es el acetaminofén o paracetamol) en el embarazo y el riesgo de autismo en niños.

No hay evidencias sólidas de que el uso de acetaminofén durante el embarazo provoque autismo ni para desaconsejar este fármaco a embarazadas, según varios estudios, el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos y la Sociedad de Medicina Materno-Fetal. No tratar adecuadamente la fiebre o el dolor durante el embarazo puede afectar tanto a la madre como al bebé, como te contamos en esta nota.

«El informe de Trump dice que esta es la generación más enferma en la historia del país»

La administración Trump publicó el 22 de mayo de 2025 un informe que califica a los niños como “la generación más enferma en la historia del país” y lo atribuye a factores como el consumo de alimentos ultraprocesados, el sedentarismo o el uso excesivo de fármacos.

El informe incluía referencias científicas a estudios que no existen. También algunas afirmaciones sobre salud infantil, como la relación entre vacunas o fluoración del agua y enfermedades, que no tienen respaldo científico. La Casa Blanca retiró la versión original y publicó una corregida. Puedes leer más en esta nota de Factchequeado.

Este es un artículo de nuestros colegas de Fact Chequeado, puedes ver su artículo original aquí

Lo que sabemos de: Las nuevas vacunas contra el cáncer

En los últimos años, la investigación biomédica ha incorporado enfoques terapéuticos al tratamiento del cáncer, complementando las estrategias preventivas. Este explicativo se centra en las nuevas vacunas, pero antes debe saber cómo funcionan las vacunas existentes y en qué se diferencian con las nuevas:

Vacunas existentes

  • Preventivas, como la del VPH, que se aplican a personas sanas para evitar infecciones que pueden causar ciertos tipos de cáncer.
  • Terapéuticas, dirigidas a personas que ya tienen cáncer, ayudan al sistema inmunológico a atacar las células tumorales.

Vacunas nuevas

Son vacunas terapéuticas mejoradas y personalizadas con tecnología de ARN mensajero (ARNm), adaptadas al perfil genético del tumor de cada paciente, lo que permite una respuesta más precisa y potencialmente más eficaz.

¿Se podrán aplicar a todo el mundo?

Por ahora, no. Las nuevas vacunas estarán disponibles únicamente para ciertos pacientes en centros especializados de los países que las desarrollan. Su costo varía según la tecnología, la marca y el lugar de aplicación. Al ser personalizadas —cada dosis se adapta al tumor específico del paciente—, su fabricación y distribución a gran escala resulta compleja. Su expansión internacional dependerá del éxito en ensayos clínicos y de las aprobaciones regulatorias.

Origen y tecnología

Origen

La idea de una vacuna contra el cáncer se remonta a 1893, cuando el médico William Coley observó que algunas infecciones bacterianas podían reducir tumores, lo que sugería que el sistema inmune tenía un papel en su control. Hoy, esa hipótesis se ha transformado en inmunoterapia: vacunas diseñadas no para prevenir, sino para tratar el cáncer, aprovechando los avances tecnológicos más recientes.

Tecnología

Las vacunas tradicionales se administran a personas sanas para prevenir infecciones, usando virus debilitados o proteínas virales. Algunas vacunas contra el cáncer, como Provenge, funcionan de forma similar, pero con el objetivo de que el sistema inmunológico reconozca y ataque células tumorales.

Las nuevas vacunas terapéuticas, en cambio, utilizan tecnologías como ARNm, ADN tumoral o células inactivadas del propio paciente para generar una respuesta inmune personalizada. Su propósito no es prevenir, sino tratar el cáncer una vez diagnosticado o evitar su reaparición.

Países que desarrollan estas vacunas

  • Rusia: El Centro Gamaleya —creador de Sputnik V— desarrolla una vacuna contra el cáncer basada en ARNm. Anunciada por el presidente Vladímir Putin en 2024, está diseñada a partir de los neoantígenos del tumor de cada paciente, estas proteínas únicas que «entrenan» al sistema inmunológico para reconocer y destruir las células tumorales. Las pruebas en humanos se planean para mediados de 2025.
  • Estados Unidos: Moderna y BioNTech lideran proyectos con vacunas personalizadas. Moderna, en colaboración con Merck, desarrolla la mRNA-4157 para melanoma metastásico. BioNTech trabaja en vacunas para cánceres de pulmón, próstata, páncreas, colon y piel, actualmente en fases 1 y 2 de ensayo clínico. Cabe destacar que bajo el gobierno de Donald Trump dejó sin efecto 22 contratos federales relacionados con vacunas de ARNm, en medio de cuestionamientos sobre su seguridad.
  • España: La Clínica Universidad de Navarra investiga vacunas basadas en células dendríticas para cánceres avanzados, como el de colon metastásico. Los ensayos han demostrado una respuesta inmune específica, sin generar efectos autoinmunes, lo que refuerza su seguridad como tratamiento.
  • Reino Unido: El Servicio Nacional de Salud (NHS) fue pionero en Europa en utilizar la inyección de nivolumab (Opdivo), que trata 15 tipos de cáncer en solo 3 a 5 minutos por sesión. Esta versión subcutánea tiene el mismo costo que la intravenosa, pero permite agilizar la atención médica.

El desarrollo de vacunas terapéuticas personalizadas, permite crear registros genómicos de pacientes oncológicos para facilitar la investigación y acelerar la producción de este tipo de vacunas. Los biobancos permiten identificar patrones moleculares comunes entre tumores, lo que podría reducir, en el futuro, el tiempo y el costo de fabricación de cada dosis.

Las vacunas en Ecuador no contienen chips 5G ni causan autismo

¿Qué verificamos?

Una publicación viral que afirma que las vacunas contra la fiebre amarilla y tos ferina que actualmente se aplican en Ecuador contienen chips 5G que provocan autismo, y que estos supuestos dispositivos fueron introducidos inicialmente en las vacunas contra COVID-19 durante el gobierno del expresidente Guillermo Lasso en 2021.

¿Por qué es completamente falso?

Múltiples organizaciones científicas y de salud, incluyendo la UNICEF y la OMS, han confirmado que ninguna vacuna contiene microchips. Los ingredientes de todas las vacunas están documentados, regulados y no incluyen ningún tipo de dispositivo electrónico.

¿Qué dice la evidencia?

Sobre los supuestos chips en vacunas:

Composición de las vacunas actuales contra la fiebre amarilla y la tosferina

  • La vacuna contra la fiebre amarilla contiene virus atenuado de la cepa 17D, mientras que las vacunas contra la tos ferina utilizan bacterias inactivadas o componentes bacterianos. Ninguna contiene elementos electrónicos o metálicos necesarios para un supuesto “chip”, tampoco contienen los mismos virus desactivados que la vacuna del covid-19.
Vacuna de la fiebre amarilla – Vaccine Knowledge

Sobre la falsa relación con el autismo

  • La Academia Americana de Pediatría y múltiples investigaciones científicas han confirmado que no existe relación causal entre vacunas y autismo. El Autism Science Foundation señala que la coincidencia temporal entre la vacunación infantil y la detección de signos de autismo ha llevado a esta confusión.

Sobre las afirmaciones relacionadas con el gobierno de Lasso

  • No existe evidencia que respalde que el gobierno del expresidente Guillermo Lasso implementara tecnología de chips en las vacunas contra COVID-19 en 2021. El Plan de Vacunación utilizó vacunas aprobadas internacionalmente, con ingredientes conocidos y verificados.

Contexto relevante

Esta desinformación forma parte de una tendencia más amplia de teorías conspirativas sobre vacunas que han resurgido tras la pandemia de COVID-19. Según la OMS, la vacilación frente a las vacunas constituye una de las diez amenazas principales para la salud global, pudiendo revertir el progreso en combatir enfermedades prevenibles.

En un artículo de Reuters, el infectólogo Francisco Moreno, del Centro Médico ABC en México, aclaró que no existe evidencia de que las vacunas incluyan nanochips o dispositivos de rastreo. Las vacunas utilizan diversas plataformas, como ARN mensajero, vectores virales y virus inactivados, para generar una respuesta inmunológica sin alterar la estructura genética o cerebral de las personas.

Las vacunas aprobadas contra la COVID-19 no contienen ingredientes metálicos ni componentes que permitan la conexión con redes 5G. Las nanopartículas presentes en algunas vacunas, como las de Pfizer y Moderna, son lípidos utilizados para transportar el ARN mensajero a las células y no tienen capacidad de transmitir señales o conectarse a redes inalámbricas.

Un estudio científico publicado en mayo de 2024 en la revista The Lancet, liderado por Andrew Shattock junto a investigadores de todo el mundo, estimó que las vacunas han salvado la vida de aproximadamente 150 millones de niños en los últimos 50 años, al prevenir múltiples enfermedades infecciosas.

La investigación se centró en analizar el impacto global de los programas de inmunización infantil desde 1974, cuando la Organización Mundial de la Salud lanzó el Programa Ampliado de Inmunización. Los resultados muestran cómo la vacunación ha sido una de las intervenciones de salud pública más efectivas de la historia moderna. La vacunación contra el sarampión ha tenido el mayor impacto, salvando 94 millones de vidas en los últimos 50 años, más del 60% del total.

Conclusión

COMPLETAMENTE FALSO: Las vacunas actuales NO CONTIENEN chips 5G ni provocan autismo. Esta desinformación carece de sustento científico y ha sido desmentida por múltiples autoridades sanitarias, incluyendo la UNICEF y la OMS. Los ingredientes de todas las vacunas están documentados y regulados, sin evidencia de componentes electrónicos o metálicos que pudieran funcionar como dispositivos de rastreo.