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Etiqueta: departamento de estado

Lo que sabemos sobre el Cartel de los Soles y su vínculo con el poder en Venezuela

El panorama:

  • Estados Unidos acusa a Nicolás Maduro y a altos funcionarios de liderar un sistema de “narcoterrorismo de Estado”.
  • Venezuela lo niega y afirma que se trata de una narrativa política para justificar sanciones.
  • Ecuador, Argentina y Paraguay lo reconocen oficialmente como grupo terrorista.
  • Colombia y voces académicas cuestionan su existencia como organización criminal estructurada.

El dato clave: En julio de 2025, Washington elevó a 50 millones de dólares la recompensa por Maduro, intensificando las sanciones y el despliegue militar en el Caribe.

Cómo llegamos aquí

El término Cártel de los Soles se utilizó por primera vez en 1993, cuando dos generales de la Guardia Nacional Venezolana —Ramón Guillén Dávila y Orlando Hernández Villegas— fueron investigados por narcotráfico. Cada uno portaba un sol en sus charreteras, de ahí el nombre inicial de Cartel del Sol. Más adelante, al aparecer denuncias contra comandantes de división —que portaban dos soles—, se popularizó la denominación en plural.

De acuerdo con investigaciones como las de InSight Crime, una organización de investigación independiente, el Cártel de los Soles no es una organización jerárquica como los carteles de México o Colombia, sino una red suelta de células dentro de distintas ramas de las Fuerzas Armadas —ejército, marina, fuerza aérea y Guardia Nacional— que participan en actividades ilegales: contrabando de gasolina, minería ilegal, extorsión y, sobre todo, narcotráfico.

En los primeros años, los militares eran acusados de extorsionar a narcotraficantes para permitir el paso de cargamentos. Pero a mediados de los 2000, algunas unidades comenzaron a asumir un papel más activo: compraban, almacenaban y transportaban cocaína directamente. Una de las hipótesis es que, al recibir pagos en especie por parte de grupos colombianos, los militares se vieron obligados a manejar sus propios mercados.

El contexto regional también fue determinante. Con el Plan Colombia, la presión militar contra las FARC y el ELN empujó a varios frentes guerrilleros a operar desde los estados fronterizos venezolanos, donde había menor vigilancia. Según la Agencia de Administración de Control de Droga de Estados Unidos (DEA), desde 1999 altos funcionarios —entre ellos Nicolás Maduro y Diosdado Cabello— habrían facilitado este tránsito y utilizado instituciones del Estado para cooperar con la guerrilla en el tráfico de cocaína.

Las zonas de Apure y Zulia se convirtieron en enclaves estratégicos, con pistas clandestinas y pasos fronterizos controlados por unidades militares. Allí se documentaron operaciones vinculadas tanto al narcotráfico como al contrabando y la minería ilegal.

Escándalos posteriores reforzaron las sospechas: el asesinato en 2004 del periodista Mauro Marcano, tras denunciar nexos de oficiales con narcotraficantes; la “narcoavioneta” de 2011, que despegó de una base militar en Caracas con más de una tonelada de cocaína; o el caso de 2013, cuando un vuelo de Air France aterrizó en París con 1,3 toneladas de droga en maletas cargadas bajo control de la Guardia Nacional.

Los episodios que alimentan las sospechas

Más allá de las denuncias generales, algunos episodios y nombres se han convertido en hitos dentro de esta discusión:

  • 1993: los generales Guillén Dávila y Hernández Villegas son señalados por narcotráfico.
  • 2008: la OFAC sanciona al exjefe de inteligencia Hugo Carvajal por colaborar con las FARC.
  • 2011: la llamada “narcoavioneta” parte de la base militar La Carlota con más de una tonelada de cocaína.
  • 2013: autoridades francesas incautan 1,3 toneladas de cocaína en un vuelo Caracas–París.
  • Altos funcionarios señalados: Néstor Reverol (exzar antidrogas), Vladimir Padrino López (ministro de Defensa) y Maikel Moreno (expresidente de la Corte Suprema) han sido acusados de facilitar o encubrir operaciones de narcotráfico.

Lo que dice Estados Unidos

Washington ha sido el actor más insistente en atribuir a las élites políticas y militares venezolanas un rol protagónico en el narcotráfico. En marzo de 2020, el Departamento de Justicia acusó a Nicolás Maduro y a 14 funcionarios de narcoterrorismo, asegurando que habían usado al Estado para facilitar el envío de cocaína hacia Estados Unidos.

En julio de 2025, el Departamento del Tesoro designó al Cártel de los Soles como grupo terrorista global, acusándolo de brindar apoyo a organizaciones criminales como el Tren de Aragua y el Cártel de Sinaloa. Ese mismo mes, el Departamento de Estado elevó a 50 millones de dólares la recompensa por Maduro. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, calificó el caso como un ejemplo de “narcoterrorismo de Estado”.

Lo que dicen los críticos

No todos comparten esa interpretación. InSight Crime sostiene que el Cártel de los Soles debe entenderse como una red de células dentro de las Fuerzas Armadas, sin estructura jerárquica central ni mando único. Para sus analistas, la expresión describe un entramado de corrupción más que una organización criminal cohesionada. Phil Gunson, analista de International Crisis Group —una organización internacional dedicada a investigar y prevenir conflictos—, declaró a la AFP: “No existe tal cosa, así que difícilmente Maduro puede ser su jefe. No cabe duda de que haya complicidad entre individuos vinculados al poder y el crimen organizado, pero evidencias directas incontrovertibles no han sido presentadas nunca”.

Pedro Granja, excandidato presidencial, escribió un artículo el 5 de septiembre de 2025, concluyendo que este cártel no fue un «cartel estructurado», sino una red de oficiales corruptos que actuaban de forma independiente desde los años noventa (como menciona también InSight Crime). Y que más que un narcoestado centralizado, representó corrupción dentro de las Fuerzas Armadas, y la idea de un cartel unificado responde sobre todo a intereses políticos y mediáticos.

Fernando Casado, académico y asesor de la excandidata presidencial Luisa González, va más allá y afirma que el cartel es una “construcción mediática” utilizada para debilitar políticamente al chavismo. La ausencia de fallos judiciales que confirmen su existencia como estructura organizada refuerza esta visión.

El propio régimen venezolano rechaza la acusación y la define como parte de una estrategia de lawfare. Maduro asegura que las sanciones derivadas son un “crimen de lesa humanidad” contra el pueblo venezolano.

La reacción regional

La decisión de Estados Unidos en julio de 2025 provocó una reacción en cadena en América Latina. Ecuador, con Daniel Noboa, lo declaró organización terrorista y ordenó reforzar la cooperación internacional. Argentina, bajo Javier Milei, adoptó una medida similar, al igual que Paraguay, que lo designó oficialmente como organización terrorista en agosto de ese año.

En contraste, Colombia, por medio del presidente Gustavo Petro, negó la existencia del cartel y argumentó que el narcotráfico responde más bien a una “junta binacional” de élites colombianas y venezolanas. Caracas, por su parte, denunció que la narrativa responde a un alineamiento regional con Washington.

Una disputa que divide

El Cartel de los Soles es, para unos, la prueba de que el Estado venezolano se convirtió en un actor del narcotráfico internacional. Para otros, no pasa de ser un instrumento político, un relato sin pruebas sólidas usado para golpear a un gobierno adversario.

Lo cierto es que, dos décadas después de las primeras acusaciones, el debate sigue creciendo. Ahora, con la categoría de “terrorismo internacional”, el Cártel de los Soles se coloca en el centro de una pugna donde convergen seguridad, diplomacia y política regional.

No todos aquellos que viajan a Estados Unidos tendrán que pagar los USD 15 mil de fianza, solo personas de países específicos

¿Qué verificamos?

Un video viral en TikTok afirma que “a partir de hoy, quienes quieran viajar a Estados Unidos deberán pagar una fianza de 10.000 a 15.000 dólares”. También asegura que la medida afectará a los latinoamericanos.

¿Por qué es mayormente falso?

Aunque Estados Unidos implementará un programa de fianzas, este no aplicará a todos los viajeros. Solo afectará a solicitantes de visas B-1/B-2 de países con altas tasas de permanencia irregular. La afirmación sobre la fecha es incorrecta: la medida entrará en vigor el 20 de agosto de 2025. Además, aún no se ha confirmado si ciudadanos latinoamericanos estarán incluidos entre los países sujetos a esta disposición.

¿Qué dice la evidencia?

  • El 4 de agosto de 2025, el Departamento de Estado estadounidense anunció un programa piloto de 12 meses que permite exigir fianzas de USD 5-15 mil a ciertos solicitantes de visas B-1/B-2. Esta disposición entrará en vigor 15 días después, es decir, a partir del 20 de agosto.
  • La medida aplica específicamente a países con altos índices de personas que exceden su permanencia autorizada.
  • Los países del Programa de Exención de Visa (42 países, principalmente europeos) están exentos.
  • El monto exacto (entre USD 5-15 mil) lo determina un funcionario consular según la evaluación individual.
  • Los países afectados oficiales se darán a conocer una vez que el programa entre en vigor (20 de agosto).
  • En reportes anteriores del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), países con altos niveles de overstay (permanecer en un país más tiempo del permitido por la visa o el permiso de entrada) en visas B-1/B-2 han sido:
    • Nigeria
    • Chad
    • Yemen
    • Laos
    • Malawi
    • Zambia
  • Estos dos últimos, Malawi y Zambia, ya habían sido mencionados en informes de prensa y notas informativas como probables candidatos.

Contexto importante 

Esta fianza es diferente al aumento general en las tarifas de visa. A partir de octubre de 2025, todas las visas de no inmigrante tendrán un costo adicional de USD 250 (Visa Integrity Fee), pasando de USD 185 a USD 435. Esta tarifa aplica para todos los solicitantes, independientemente de su país de origen.

Esta tarifa se aplicará a todas las visas temporales (turismo, estudios, negocios, tratamientos médicos, etc.) y forma parte de la ley One Big Beautiful Bill Act, aprobada en 2025 bajo la presidencia de Donald Trump. A partir de 2026, el monto se ajustará anualmente según la inflación. Aún no se ha confirmado la fecha exacta de inicio.

Conclusión

Mayormente Falso: El video presenta información parcialmente correcta sobre el programa de fianzas para visas estadounidenses, pero induce a error al afirmar que aplica a todos los viajeros. En realidad, la medida solo afectará a solicitantes de visas B-1/B-2 de países con altas tasas de permanencia irregular. Aún no está vigente: entrará en vigor el 20 de agosto de 2025, fecha en la que se conocerá si países latinoamericanos estarán incluidos.