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marzo 6, 2025

Violencia Política de Género: Datos y Desinformación

¿Cuándo una crítica es legítima y cuándo es violencia política de género? Los mensajes de odio se intensifican contra las mujeres candidatas y funcionarias en tiempos de campaña electoral.

Ecuador enfrenta una campaña electoral marcada por la violencia en los entornos digitales. Las mujeres líderes políticas se han convertido  en blanco de ataques destinados a deslegitimarlas y reducir su participación en la esfera pública. Entre enero y febrero de 2025, Lupa Media registró 16 expresiones violentas de gran impacto en la red social X, dirigidas a candidatas y funcionarias públicas.

La violencia política de género ocurre cuando una mujer es atacada, descalificada por su apariencia, vida personal o se le obstaculiza el ejercicio de sus funciones por razones de género. Esto significa que los cuestionamientos  no se centran en su desempeño, gestión o decisiones políticas, sino en su condición de mujer.

¿Cuándo SÍ es violencia política de género?

¿Cuándo no es violencia política de género?

La crítica a una mujer política por sus ideas, propuestas o acciones en el ejercicio de su liderazgo no constituye violencia política de género, siempre que se base en su gestión y no en su condición de mujer. Sin embargo, aunque una crítica pueda ser injusta o excesiva, esto no implica necesariamente que sea violencia de género.

La violencia política de género no surge de la discrepancia política, sino de la discriminación por razón de género. Este fenómeno refuerza desigualdades estructurales y se mantiene mediante estereotipos y prejuicios sexistas.

¿Qué dice la ley ecuatoriana al respecto?

El artículo 280 del Código de la Democracia define la violencia política de género como cualquier agresión dirigida contra mujeres que sean candidatas, militantes, funcionarias electas o designadas, defensoras de derechos humanos, feministas, lideresas políticas o sociales, así como contra sus familias. 

Esta violencia tiene como propósito restringir, suspender o impedir su participación y el ejercicio de sus funciones. Se establecen 13 causales para tipificar estos actos, incluyendo expresiones denigrantes que afecten su imagen pública.

Violencia Digital

La violencia política de género ha sido una constante en los procesos electorales, especialmente en el ámbito digital. Entre enero y febrero de 2025, Lupa Media registró 16 casos de gran alcance en los cuales los insultos fueron la forma más común de agresión, representando el 68.75% de los ataques. Le sigue la difusión de contenido sexual con 18.75%, los mensajes de desprestigio con 6.25% y los ataques centrados en la apariencia física fueron los menos frecuentes con el 6.25%.

Los insultos, la difusión de contenido sexual no consensuado y la humillación pública son las formas más comunes de violencia política de género en el ámbito digital. La mayoría de estos ataques no solo desinforman, sino que también incitan a agresiones verbales con el fin de desacreditar a la candidata o funcionaria.

Etiquetas Ofensivas

El 81.25% del contenido contiene epítetos diseñados para denigrar a las mujeres políticas mediante estereotipos de género. Se utilizan insultos como "loca", "payasa", "hijueputa", "borracha",  "prostituta", "lela", "escoria", "asesina de neuronas", "niña vaga" y "longa hdp".

Este lenguaje sexista y discriminatorio no solo busca menospreciar y descalificar a las mujeres en la política, sino que también perpetúa estereotipos de género profundamente arraigados, proyectándolas como incompetentes, descontroladas o moralmente inferiores.

Los contenidos violentos se viralizan 

El 100% del contenido identificado como violento fue registrado en la red social X, y el 50% de estos mensajes alcanzaron más de 100 mil visualizaciones. Algunos de los contenidos ofensivos fueron parte de campañas estructuradas, donde las mismas frases, imágenes o ideas fueron replicadas por diversas cuentas, lo que sugiere una posible coordinación de las agresiones. Además, algunos medios digitales amplificaron el alcance de estos insultos al reproducirlos en sus portadas.

El ataque más viralizado fue dirigido a la asambleísta de ADN, Lucía Jaramillo, alcanzando más de 2 millones de vistas. El mensaje, presentado en forma de acróstico con la frase "niña vaga", fue publicado por el alcalde de Guayaquil, Aquiles Álvarez, el 20 de febrero de 2025 como parte de una “disculpa pública”. Este mensaje respondía a la ratificación de una sentencia del Tribunal Contencioso Electoral, que calificó como violencia política de género el uso de expresiones estereotipadas como "pobrecita esta niña, niña vaga, vocera turra", utilizadas para menoscabar la imagen pública de Jaramillo. Dicho discurso se replicó ampliamente en interacciones en la red social X y en titulares de medios de comunicación.

En su defensa, Aquiles Álvarez argumentó que la expresión no tenía una connotación de género, sino que hacía referencia al desempeño de Jaramillo en sus funciones públicas, señalando que esta se ausentó de manera injustificada y excesiva de su cargo en el Municipio de Guayaquil.

Si bien existen posturas divergentes sobre si el mensaje constituye o no violencia política de género, fue incluido en la matriz de análisis debido a su contexto, la reiteración de los calificativos, su impacto comunicacional y el incumplimiento de una sentencia.

Los agresores  se esconden

El 75% de los ataques  provienen de cuentas anónimas o "trolls", creadas específicamente para desacreditar  a diversos actores políticos. La falta de identificación de estos atacantes complica la implementación de sanciones efectivas y dificulta la creación de un entorno digital más seguro. Por otro lado, las cuentas reales o portales de noticias, que suman 5 casos (25% del total), aunque menos frecuentes, no dejan de ser relevantes, ya que también contribuyen a la propagación de contenido dañino.

¿Contra quiénes fueron los ataques?

Las expresiones violentas se centraron principalmente en las representantes de los dos partidos que lideran la intención de voto: Revolución Ciudadana (62.5%) y Acción Democrática Nacional (25%). El 12.5% restante fue dirigido a mujeres destacadas en este periodo electoral, como la vicepresidenta Verónica Abad y la asambleísta Ana Galarza.

¿Libertad de expresión o violencia?

El auge de discursos tóxicos y la desinformación ha intensificado los mensajes de odio en redes sociales. Si bien la crítica y el debate son esenciales en una sociedad democrática, los insultos y ataques personales pueden cruzar la línea de la difamación, vulnerando la dignidad de quienes participan en la vida política, especialmente las mujeres.

Según Amnistía Internacional, en los últimos años ha habido un preocupante aumento de contenidos desinformativos y discursos hostiles, los cuales se han normalizado y se propagan en redes sociales como si fueran pan caliente. “Sean o no parte del derecho a la libertad de expresión, estos mensajes resultan tóxicos y afectan, en primer lugar, a las personas directamente atacadas, pero también a la sociedad en su conjunto. Deterioran la convivencia social, fomentan divisiones y pueden derivar en actitudes discriminatorias y violentas”, concluye el manual Discursos Tóxicos y Desinformación. 

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Fuentes: