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abril 2, 2026

El Niño y elecciones en Ecuador: qué significan las probabilidades y qué tan claro es el riesgo

El Consejo Nacional Electoral (CNE) adelantó las votaciones del 14 de febrero de 2027 al 29 de noviembre de 2026 por el riesgo de El Niño, una decisión respaldada por el presidente Daniel Noboa, quien ha mencionado probabilidades de hasta el 70%. Pero, ¿qué tan certero es ese pronóstico?

El fenómeno de El Niño es un evento climático que ocurre cuando las aguas del océano Pacífico ecuatorial se calientan más de lo normal. Este cambio altera los patrones del clima en distintas partes del mundo. Sus efectos no son iguales en todos los países, pero generalmente provoca lluvias intensas o sequías en algunas regiones —como la costa de Ecuador.

La “probabilidad de El Niño”

Cuando organismos internacionales como la Organización Meteorológica Mundial (OMM) reportan probabilidades de El Niño, no predicen lluvias en Ecuador ni impactos en una fecha específica, sino la posible formación del fenómeno en el océano Pacífico. Esto se evalúa en la región Niño 3.4 (a unos 8.000 km del país) mediante dos condiciones clave:

  • Temperatura del mar mayor o igual a +0,5 °C durante al menos 5 meses
  • Acoplamiento atmósfera–océano por al menos 3 meses

El monitoreo se basa en anomalías de temperatura del mar respecto a un promedio histórico de 30 años:

  • El Niño (calentamiento)
  • La Niña (enfriamiento)
  • Cercanas a cero → condiciones neutrales

En sus proyecciones más recientes, la OMM señala que entre mayo y julio de 2026 hay un 60% de probabilidad de condiciones neutrales y alrededor de un 40% de desarrollo de El Niño. Por su parte, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) estima que entre junio y agosto de 2026 la probabilidad de formación del fenómeno alcanza el 62% y podría extenderse hasta finales de ese año. No hay proyecciones para fechas específicas para 2027.

¿Qué tan confiables son esas probabilidades?

La OMM y la NOAA de Estados Unidos coinciden en que los pronósticos climáticos son más fiables en el corto plazo:

  • Más confiable: pronósticos a 1–3 meses
  • Menos confiable: proyecciones a 6–9 meses o más

Esto se debe a la llamada “barrera de predictibilidad de primavera”, un fenómeno que reduce la capacidad de los modelos para anticipar con exactitud lo que ocurrirá meses después, por ello, los pronósticos a largo plazo son menos precisos.

Las votaciones se proyectan con más de un año de anticipación, fuera del rango más confiable.

La incertidumbre: lo que dicen los expertos

En el informe de riesgos que sustenta el cambio de la planificación electoral, se señala que entre junio y agosto de 2026 existe una probabilidad del 62% de desarrollo de condiciones de El Niño, las cuales podrían iniciarse en el segundo semestre y prolongarse hasta los primeros meses de 2027.

El oceanógrafo Franklin Ormaza, de la Escuela Politécnica del Litoral (ESPOL) en entrevista con Ecuavisa y Centro Digital, explica que “se ha mencionado un 62%, que es una posibilidad moderada-alta, pero el impacto puede ser muy diverso”, advierte que este tipo de estimaciones deben leerse con cautela porque:

  • La precisión de los modelos disminuye con el tiempo.
  • El fenómeno puede intensificarse, debilitarse o incluso no consolidarse.
  • El impacto local no siempre coincide con la señal global.

En este contexto, especialistas también insisten en la importancia de utilizar estos pronósticos como herramientas orientativas más que determinantes como destacó la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo.

Antecedentes de fenómenos de El Niño en procesos electorales

El antecedente más claro de afectación electoral por El Niño en Ecuador ocurrió en 1998, durante la primera vuelta del 31 de mayo. Provincias como Manabí y Esmeraldas registraron lluvias intensas que dañaron infraestructura, obligaron a reubicar recintos electorales y provocaron altos niveles de ausentismo, además de problemas de acceso y fallas eléctricas, según la Organización de los Estados Americanos.

En contraste, El Niño 2023–2024, uno de los cinco más intensos registrados desde 1950, tuvo un impacto limitado en Ecuador. Aunque se consolidó en septiembre de 2023, las lluvias se mantuvieron dentro de rangos normales o deficitarios en muchas zonas. Durante los procesos electorales de febrero, agosto y octubre de 2023, y la consulta de abril de 2024, no se registraron alteraciones significativas atribuibles al fenómeno.

En conjunto, los datos evidencian dos escenarios distintos: mientras que en 1998 un El Niño extremo alteró directamente las elecciones, en 2023–2024, pese a la presencia técnica del fenómeno, su impacto en Ecuador fue limitado; esto demuestra que la diferencia no depende solo de la existencia del fenómeno, sino de su intensidad real en el territorio y de su coincidencia con el calendario electoral.

Un riesgo posible, pero no definido

La información disponible muestra que el riesgo existe, pero no está completamente definido. Las probabilidades actuales —entre 40% y 62% de desarrollo del fenómeno— describen escenarios posibles de formación del fenómeno, no sus efectos concretos en Ecuador ni su coincidencia con el calendario electoral.

En ese contexto, el cambio de fecha se basa en proyecciones climáticas que aún tienen un alto nivel de incertidumbre, sobre todo porque se están usando con más de un año de anticipación.

Esto implica que, aunque el fenómeno llegue a formarse, no es posible anticipar con certeza su intensidad ni su impacto específico en Ecuador, ni si coincidirá con el momento electoral.

Conversación digital

El tema alcanzó una audiencia superior a los ocho millones de usuarios y generó alrededor de 146 mil interacciones, lo que refleja un elevado nivel de interés en la agenda pública digital. En cuanto al tono de la conversación, el 53,31 % de las publicaciones registró un sentimiento neutro, según datos de Golden Social Suite.

Resultados escucha social 27/03 al 01/04 con la herramientas Social Alert

Fuentes:

Citadas en el texto.