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febrero 3, 2026

Dependencia emocional: qué dice la evidencia sobre los mitos del amor romántico

Un estudio realizado por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) analizó la relación entre creencias románticas, dependencia emocional y malestar psicológico en una muestra de 440 estudiantes universitarios.

Febrero es el mes del amor y, con él, también se refuerzan mitos románticos que influyen en cómo se viven las relaciones de pareja. Las ideas sobre el amor se construyen socialmente y circulan en productos culturales y redes sociales. Algunas creencias —por ejemplo, que el amor “todo lo puede”, que los celos son una prueba de afecto o que la felicidad depende de tener pareja— se han normalizado sin respaldo empírico.

La literatura científica ha vinculado estas creencias con patrones de dependencia emocional —caracterizados por miedo al abandono, búsqueda constante de validación y dificultad para establecer límites— asociados además con síntomas como ansiedad o depresión. Partiendo de este marco, el estudio de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), realizado en estudiantes de entre 18 y 24 años, identificó cómo estas creencias se relacionan con la dependencia emocional y el malestar psicológico, revelando varias narrativas comunes que circulan en la cultura popular y que requieren un análisis.

Narrativas desinformativas vs. evidencia científica

«Los celos son prueba de amor«

El estudio de la PUCE encontró que quienes normalizan los celos y la posesividad presentan mayores niveles de dependencia emocional, así como mayor ansiedad, hostilidad y desconfianza persistente. La literatura psicológica respalda que los celos no son un indicador de relaciones saludables y pueden favorecer dinámicas de control y tolerancia a comportamientos dañinos.

«El amor verdadero lo puede todo«

Idealizar el amor se asocia con miedo a la soledad, ansiedad por separación y ajustes de planes personales para complacer a la pareja. El análisis del estudio muestra que estos efectos se relacionan parcialmente con síntomas de desconfianza persistente, un patrón identificado en investigaciones sobre apego inseguro.

«Sufrir por amor es normal«

Los participantes que aceptan que el dolor es parte del amor presentaron mayores niveles de depresión y ansiedad, así como tolerancia a relaciones disfuncionales. La evidencia científica indica que el sufrimiento persistente no es un componente inevitable del amor, sino un indicador de vínculos problemáticos o dependientes.

«La dependencia emocional se manifiesta igual entre hombres y mujeres«

El estudio detectó diferencias por sexo: las mujeres mostraron mayor ansiedad por separación y síntomas depresivos, mientras que los hombres presentaron más posesividad, dominancia emocional y hostilidad. Esto coincide con hallazgos que vinculan la expresión de la dependencia emocional con la socialización de género, más que con determinantes biológicos. 

«Sin pareja no se puede ser feliz«

Quienes sostienen que la felicidad depende exclusivamente de tener pareja mostraron mayor miedo a la soledad y búsqueda constante de validación afectiva. No hay evidencia de que la presencia o ausencia de una pareja determine la felicidad; el bienestar depende de múltiples factores psicológicos y sociales.

«El amor siempre debe ser pasional«

La expectativa de pasión constante se asoció con ansiedad por separación, miedo a la soledad y cambios significativos en planes personales. Estudios previos muestran que relaciones con expresión emocional equilibrada tienden a ser más estables y menos dependientes. 

Recomendaciones

  • Cuestiona las ideas románticas “normalizadas”: que una creencia sea popular no significa que sea saludable.
  • Diferencia amor de dependencia: el apego sano no se basa en el miedo, el sacrificio extremo ni la vigilancia constante.
  • Atiende al malestar emocional: ansiedad, depresión o desconfianza persistente pueden intensificar relaciones disfuncionales.
  • Enfoque preventivo: deconstruir mitos románticos y fortalecer habilidades de regulación emocional es clave para reducir la violencia y el sufrimiento en parejas.

Fuentes:

Citadas en el texto